martes, 10 de noviembre de 2009

Reprimir tampoco es un sentimiento

El reclamo en Plaza de Mayo para evitar el desalojo de una mutual incluyó el desnudo de algunos activistas. La policía interpretó que se trataba de exhibiciones obscenas. Hubo palos, forcejeos, gases y cuarenta detenidos.






El día obligaba a llevar un accesorio además de la ropa. La lluvia reclamaba paraguas. Pero los integrantes de la Mutual Sentimiento habían prometido que “si llueve, la protesta igual se hace”. Entonces, cuatro integrantes de las veintidós organizaciones que trabajan en la mutual comenzaron a dejar sus prendas mientras marchaban en círculos en la Pirámide de Plaza de Mayo seguidos de otros cien integrantes. “Para que no nos dejen en ‘bolas’” denunciaban, en alusión al edificio de seis pisos, propiedad del Estado, en el que realizan tareas sociales y culturales, que ocupan desde hace diez años sin contrato y sobre el que pesa una orden de desalojo. Pero para el jefe de la Comisaría Nº 2 estaban realizando “exhibiciones obscenas” y ordenó un operativo policial que con palos y gases se llevó a cuarenta detenidos, entre ellos un menor de edad, por lo que la causa quedó abierta en el Juzgado Nº 7 de Menores. Las diputadas Victoria Donda y Cecilia Merchán denunciaron que fueron golpeadas cuando intentaron visitar a los detenidos y responsabilizaron al gobierno nacional por el operativo. Las personas detenidas quedaron libres horas después.
–¿Por qué se los llevan? Había mujeres y nenes –gritó uno de los integrantes de la Mutual Sentimiento. En ese momento, la marcha alrededor de la Pirámide de Mayo de cuatro integrantes desnudos y con caretas de cerdos, como protesta contra el desalojo del edificio en el que funciona la mutual, ya era historia. Una camioneta de la Policía Federal había entrado por tercera vez en la plaza. Se llevaban a los últimos detenidos.
–Había policías de civil, pero ningún fiscal. ¿Con qué orden te los llevás? –reclamaba otro de los manifestantes a uno de los responsables del operativo, apoyado sobre el cordón policial que con escudos y patadas permitía que se lleven a los detenidos que completarían las cuatro decenas. “Vamos a seguir peleando por los puestos de trabajo compañeros”, vociferaba Graciela Dravicevich, presidenta de la mutual, cuando le cerraron la puerta de la camioneta de la Federal en la cara.
Ella hablaba de las 95 familias que integran las cooperativas de trabajo que funcionan en el edificio de la mutual, en la Estación Federico Lacroze, y por los empleados responsables de que una mutual con cinco mil asociados atienda sin problemas en ese lugar, donde también se realizan talleres y actividades culturales. Todos, desde el 29 de julio, tienen un futuro incierto por una carta documento de desalojo que envió la Administración de Infraestructura Ferroviaria (ADIF), una sociedad de Estado dependiente del Ministerio de Planificación.
La respuesta a “¿con qué orden?” la dio Mario Morales, comisario de la 2ª: “Actuamos de oficio al constatar desnudos en una plaza pública. Se los detuvo por exhibiciones obscenas”, dijo, antes de escabullirse por el cerco que desde hace años divide la Plaza de Mayo y que los policías se encargaron de cerrar rápidamente para que ningún periodista continúe con las preguntas.
Manuel participa de la cooperativa Chispa del Sur y no para de restregarse la cara, dice que es por los gases que tiró la policía después de hacer un cerco alrededor de la marcha y un segundo cordón para que los fotógrafos no pudieran trabajar. Manuel tampoco se olvida de los palos y, según Ornela Nociti, abogada de los detenidos, “tres varones estaban bastante golpeados, un señor tuvo que ser derivado al hospital por un pico de presión y muchos presentaban raspones y secuelas por el gas pimienta”. Todos ellos deberán declarar en una causa caratulada como “exhibiciones obscenas, lesiones, daños y resistencia a la autoridad” en el Juzgado Nacional del Menor Nº 7.
Todavía en la plaza, se escuchaba un grito: “Todos a la segunda”. Manuel no lo pensó y empezó a caminar. Es que su novia Mónica es una de las detenidas. Abre un mensaje de su celular que le envió su novia y lo muestra: “Vamos a la Comisaría 2ª, llamen a los medios o nos cagan a palos”.
Los abogados ya estaban en la puerta de la comisaría y exhibían sus credenciales para poder entrar. La policía los dejó pasar entre escaramuzas. Las diputadas Victoria Donda y Cecilia Merchán, de Libres del Sur –organización que tiene actividades dentro de la mutual–, también ingresaron y recibieron golpes. Merchán mostraba la huella de una bota policial en su camisa blanca y dijo que “es una vergüenza que se reprima, justo, en ‘nuestra’ Plaza de Mayo. Exigimos una respuesta del gobierno nacional”. A Donda todavía le dolía el brazo y aseguraba que “ninguna protesta social justifica ser reprimida. Ni como ocurrió en Terrabusi o con los delegados del Subte. Pero, encima, esto es ridículo. Por qué no reprimen cuando se desnudan los modelos”.
Después de las 20, las personas detenidas comenzaron a ser liberadas. La Defensoría del Pueblo de la Ciudad abrirá un oficio contra la Comisaría 2ª porque “impidieron el ingreso de los abogados y autoridades”, explicó Graciela Muñiz, defensora adjunta. (fuente;pagina/12)

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